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Techno RebeldeEscrito por Ariel Kyrou y editado bajo la anteriormente mencionada licencia Creative Commons. Os lo presento mediante un extracto del prologo:

Dicen que en las cárceles de Bangladesh, cada tarde cuando cae el sol y los presos dejan el patio para ser recluidos nuevamente en sus correspondientes ergástulos, se lleva a cabo un extraño ritual. Tras haber sido asegurado el cierre automático de los barracones y apagadas ya todas las luces, los guardias de la prisión desenfundan sus porras para deslizarlas lentamente por todos y cada uno de los barrotes que clausuran las celdas.

Por lo visto, esta costumbre persigue detectar cualquier intento de fuga por tímida que sea. El hecho de arrastrar la porra por los barrotes de la celda produce una especie de composición musical —minimal, podríamos decir— basada en un compás muy simple y extenso, repleto de acentos y silencios que producen a su vez un ritmo constante, análogo, repetitivo. Noche tras noche, el mismo ritmo, la misma sonoridad; noche tras noche idéntica composición musical; noche tras noche, a no ser que alguien haya estado manipulando alguno de los barrotes, entonces se produce una alteración sonora, un cambio de ritmo, una disonancia irrumpe y, con ella, la fuga, la huida o, cuando menos, su intento.

Historias hay muchas; historias de la música electrónica también. Lo que distingue a la que aquí nos presenta Ariel Kyrou es, precisamente, eso: una fuga, o mejor, un implícito intento de fuga.

Hoy nos encontramos en medio de un inmenso proceso de fusión de las formas musicales, un proceso en el que muchas de las oposiciones que con anterioridad nos han servido para pensar y realizar la música, pierden todo su vigor. El ethós musical que comparten la mayoría de géneros electrónicos es, de facto, el reflejo de esa fusión, la creencia firme en la disolución de las fronteras estilísticas y su puesta en práctica: «Mezclar y agitar».

El Techno rebelde de Ariel Kyrou, al igual que cualquier remezcla que se precie, más que una terminada e intocable obra, supone un corte, un track más dentro de esa colección, siempre provisional e incompleta, de recursos (sónicos, en este caso) que deben ser reorganizados y conectados sin cesar a ese flujo potencialmente interminable que trae consigo —o debería traer—, la experiencia de la creación.

El arte del DJ es el «arte de mezclar». Techno rebelde nos enseña que ese arte existe desde siempre, que Mozart fue un DJ y que la remezcla es la propia vida de la música, su pulsión. A lo largo de sus páginas una realidad queda concluyentemente demostrada: la música electrónica es más efectiva y se disfruta más cuanto más impura es; el ritmo y textura chocan frontalmente, una y otra vez, contra la composición; una maquinaria sin alma se enfrenta a una serie de ideas tradicionales sobre belleza y estética hasta recomponer sus sentidos, leemos también cómo los impulsos de las vanguardias quedan muchas veces abducidos por las demandas de grooves para el baile.

El libro, página a página, va poniendo de manifiesto cómo estas tensiones son, precisamente, las que mantienen viva a la música, y que así ha sido siempre. La música insiste en «ir con el flujo y estar aquí y ahora», en ser parte del presente que nos define y que nos forma, insiste en acompañarnos. En el año 1968 el grupo de krautrock Can graba las manifestaciones de mayo en París y las utiliza en el primero de sus conciertos; hoy, muchos de esos gritos en pos de una nueva subjetividad latente aparecen salteados en cientos de vinilos que vuelan de plato en plato por todas esas discotecas donde miles de jóvenes vibran con la resonancia del mundo real que, en gran parte, contiene la música electrónica, y eso aun sin saber en muchas ocasiones qué es exactamente lo que están escuchando.

Para que la música —y la política en ella implícita— esté aquí con nosotros, muchos son los obstáculos que debe eliminar: hoy más que nunca. Tal vez aquello que un día el señor Theodor W. Adorno dijera acerca de la filosofía sea hoy aplicable también a la música: «Aunque alguna vez pudo parecer un modo superado por el progreso de la vida real, sigue, sin embargo, actual porque el instante de su realización adecuada dentro de esa vida llegó, pero pasó sin que fuera aprovechado», o porque otros intereses concretos acometieron para evitarlo, podríamos añadir nosotros ahora.

Es cierto —y Kyrou lo explica muy bien— que la figura de autor, siguiendo los pasos de la música electrónica a lo largo del siglo pasado, hace tiempo ya que debería haber sucumbido. Parece lo más lógico: en la medida en que la música ganaba en amplitud gracias a las aportaciones tecnológicas, la distinción entre autor y público comenzaría a desaparecer, hasta llegar a un tiempo en el que la persona que «escucha» música estuviese lista en todo momento para transformarse en una persona que «hace» música, en un músico; es decir, en alguien que describe lo que percibe. Esos días han llegado, son nuestros días, y, sin embargo, ese proceso de autonomía no termina de constituirse plenamente. ¿Por qué?...

 

La edición en papel consta de 400 paginas y su precio son 20€ aproximadamente.

Lectura online aquí.

Descarga PDF aquí:

 




Escrito por Inquiet.

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Comentarios  

 
#1 Antonio Hernandez 24-08-2010 09:29
wow wow descargado.. pinta esa lectura a: "Vas a aprender Tela!"

Gracias, buen aporte ! 8)
 
Este espacio es posible gracias al inestimable trabajo dedicado a la creación de Apache, MySQL, PHP y otras tantas aplicaciones de código libre. Desde estas lineas, nuestro homenaje y gratitud.